lunes, 29 de junio de 2009
miércoles, 24 de junio de 2009
Si alguien lo encuentra que nos escriba
Cualquier cosa puede ser un talismán. Lo que es una virtud y un problema, porque así de amplio y diverso el mundo, todo dice que habrá que caminar mucho para encontrarse uno.
Con Flora investigamos un poco el diccionario: ella desde las montañas y nosotros buenos aires mas acá. Un talismán es un imán? Algo de las propiedades, sí. Generar un campo magnético que propicie algunas cosas. Algunos deseos y también, lo inesperado. Un flujo nunca interr
umpido, una sensación o torrente oculto que vuelve aparecer, dura y se va sin aviso. Claro, si es tan imprevisible mejor agarrarse a algo y que ese algo sea chiquito, cómodo, que uno lo pueda delegar a un hermano ante un examen difícil o quizás encargarle a nuestra misteriosa entidad, el cuidado del mismo hermano ante un viaje. Un talismán, un objeto cualquiera (a simple vista) pero en realidad, no. Un cuerpo que tiende a alinearse con otros imanes. Por ejemplo, con el campo magnético terrestre. Entonces, una brújula...? No, exactamente.
Un talismán (del francés talisman, éste del persa ṭelesmāt, y éste del griego τέλεσμα) es un objeto, generalmente una piedra rara no siempre preciosa, a veces con ninguna forma particular o una figura espiral o una inscripción (el aire es libre), al que la superstición atribuye un efecto fuera de lo escrito en libros y algunos otros poderes especiales. Se dice que si se lleva puesto, propicia el azar y protege del mal, además de ser una compañía a la vez. Un ojo para alguna suerte de razón experimental. Personalmente, no creo que obsesionarse con los objetos sea algo bueno pero encariñarse con algunos es inevitable, paranoico, sabio.
Con Flora investigamos un poco el diccionario: ella desde las montañas y nosotros buenos aires mas acá. Un talismán es un imán? Algo de las propiedades, sí. Generar un campo magnético que propicie algunas cosas. Algunos deseos y también, lo inesperado. Un flujo nunca interr
umpido, una sensación o torrente oculto que vuelve aparecer, dura y se va sin aviso. Claro, si es tan imprevisible mejor agarrarse a algo y que ese algo sea chiquito, cómodo, que uno lo pueda delegar a un hermano ante un examen difícil o quizás encargarle a nuestra misteriosa entidad, el cuidado del mismo hermano ante un viaje. Un talismán, un objeto cualquiera (a simple vista) pero en realidad, no. Un cuerpo que tiende a alinearse con otros imanes. Por ejemplo, con el campo magnético terrestre. Entonces, una brújula...? No, exactamente.Un talismán (del francés talisman, éste del persa ṭelesmāt, y éste del griego τέλεσμα) es un objeto, generalmente una piedra rara no siempre preciosa, a veces con ninguna forma particular o una figura espiral o una inscripción (el aire es libre), al que la superstición atribuye un efecto fuera de lo escrito en libros y algunos otros poderes especiales. Se dice que si se lleva puesto, propicia el azar y protege del mal, además de ser una compañía a la vez. Un ojo para alguna suerte de razón experimental. Personalmente, no creo que obsesionarse con los objetos sea algo bueno pero encariñarse con algunos es inevitable, paranoico, sabio.
lunes, 15 de junio de 2009
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