Alrededor de Talismán se busca, Parte II…y también de Parte I
Hace mucho tiempo, en una de mis visitas bastante frecuentes al taller de Pablo Siquier, segui con mucha curiosidad la evolución de un cuadro. No recuerdo si en ese momento supe el título. No creo. Ahora cuando lo transcribo para el catalogo, me doy cuenta que de saberlo me hubiese llamado la atención y le hubiese preguntado el porque del mismo. Pablo lo llamó 8806. Parece un título tipeado con el teclado bloqueado y que en vez de letras le aparecieron números, y ahí nomás decidió dejarlo.
El cuadro es una especie de síntesis entre la más pura tradición paisajística inglesa y la investigación sobre la luz, que siempre le interesó a Siquier. Recuerdo que tardó mucho tiempo en terminarlo, en parte debido a la técnica: había que esperar que el óleo secase para seguir con la próxima capa y en parte, porque Pablo no lo trataba como al resto de sus obras. Lo hacía sufrir más. No sé si simultáneamente o a posteriori de terminarlo, fue que empezó la versión nocturna de esa obra, un cuadro oscuro de verdad, con predominio de azules y grises. Cuando le pregunté hace unos días por la suerte de esa pintura, me dijo que nunca la terminó y que debe haber acabado como fondo de otra obra o que siguió algún otro destino poco glamoroso por el estilo.
Volviendo a 8806…traté de localizarla por las mías, pero no lo logré. Pensaba en esa obra, más como idea generadora de la muestra en Benzacar, que como cuadro. La obra se convirtió en el talismán a conseguir. Le mandé un mail a Pablo preguntándole si tenía alguna información y me contestó: “Tu memoria anda muy bien. Pero no así la mía. Lo último que recuerdo es que estaba en Bonn, Alemania. Lo vendió Loreto en efecto, a José Comas y éste lo llevó a Bonn, Alemania (de allí fue al Reina). Pero luego algo malo pasó que no recuerdo. O murió José Comas, o el cuadro, o Alemania. Habrá que preguntarle a Loreto”
Y la llamé a Loreto, que se sumó a la búsqueda. Hizo llamados a Madrid y por fin se supo que el cuadro estaba allí, en casa de la viuda del coleccionista y que por el momento no lo podía o quería prestar ni vender.
Me quedé tranquila, porque saber que está en un lugar, aunque sea lejos, me dejaba libre para seguir pensando como resolver su ausencia. Estará en el catálogo, seguro… y en la muestra, también. Pablo estuvo de acuerdo en hacer una impresión, una especie de poster, que ni siquiera tendrá las dimensiones originales. Me parece que va a quedar bien si aparece en la entrada de la sala, antes de bajar, donde está ahora, en Talismásn se busca, Parte I, la foto que hizo Ale Kuropatwa de las manos de Pata Villanueva, sosteniendo una manojo de australes. Las dos funcionan como bienvenida. La de Kuro, más irónica, es una especie de promesa incumplida, uno cree que abajo va a encontrarse con obras parecidas, pero no, preferí incluir las cajas de luces, con claroscuros, un poco quirúrgicas. Me gusta esa atmósfera un poco nostálgica. También me gusta desde donde partió: de película vencida. Esa manipulación me llevó a pensar en su momento en otra artista y su obra: Cecilia Szalkowicz y sus fotos impresas en hojas A4 de papel de oficina, instaladas sobre planchas de telgopor, tan low tech!
Y si Cecilia me ayuda con la impresión de 8806? Y de paso, es un modo de linkear Talismán I con la II?
En Talismán I está Alberto Goldenstein, con varias de sus fotografías. Una de ellas, es una toma de la araña de luces que había en la casa de Alejandro en Avenida de Mayo y otra es una foto de dos chicos, con un aire un poco ochentoso (por la ropa), y con la cola de un gato en primer plano. Estas fotos, se “entretejieron” bien en la muestra, no son pesadas, son más bien inestables, suspendidas.
Leo Estol, también es parte de Talismán I. Leo empezó a trabajar en su obra para la muestra, cuando todavía no se había desmontado la de Liliana Porter. Hubo idas y vueltas….probó infinidad de variantes. Traía a la galería pedazos de cosas que encontraba en la calle cuando venía en la bici para la galería. Algunas me parecían que no iban a quedar nada bien (un día le pedí que saque todas las hojas de gomero secas que había recolectado en el parque). A lo mejor si hubiesen estado verdes quedaban mejor. Por suerte no se enojó. Durante esa etapa hablábamos mucho entre los tres (Ceci, él y yo) y también con Gastón. A veces lo llamaba a Leo a la noche, o por la mañana. No me importaba despertarlo.
Finalmente llegó a un grupo de obras inestables y experimentales, que parecen sacadas de un tratado de Física I, uno de esos gráficos en los que aparece el principio de la polea, con las cargas, las proporciones y las distancias, todo calibrado para mantener el equilibrio.
Para Talismán se busca, Parte II, invité además de Pablo Siquier, a Max Gómez Canle, Diego Vergara, Fernanda Laguna, Federico Villarino, Roberto Aizenberg y Fabio Kacero. En algunas obras específicas de todos ellos me pareció encontrar un eco de la mítica 8806, que inspiró la muestra.
Con Max, habíamos elegido otra obra para la muestra, pero hace pocos días me escribió diciéndome que estaba disponible Ventana, la pintura que dio origen a la mega intervención en el frente del edificio de Carlos Pellegrini. “Tenés que decidir ya”, dijo. Me dio miedo haber demorado demasiado para responderle (habían pasado un par de horas) y haber perdido la chance de tenerla. Esa pintura me flechó desde que la vi en el taller y estaba segura que esa obra encajaba perfecto en la atmósfera de la muestra. Me hace acordar a una frase de de Chirico que me gusta mucho “Hay más misterio en la sombra de un hombre en un día soleado que en todas las religiones del mundo”
Hace un par de semanas fui a visitar a Fernanda a la casa. Miramos muchas obras y fotos. Nos quedamos con las que creímos que se ajustaban más a esa idea climática que tenia para Talismán II. Quedaron las dos de gusanitos rosados y la pintura chiquita de la pipa. También le pedí que me mande alguno de sus textos y poesías, siempre me gustó como escribe, tan fresca, tan poco convencional. Me quedé con Las Santas, que no va a poder ir completo al catálogo, porque es bastante largo, pero lo subiremos al blog.
Esa tarde, Fernanda me habló de un artista que yo no conocía y que según ella, me podía interesar para el proyecto. Desde allí mismo llamé a Federico Villarino y arreglé para que me mande algunas imágenes. Cuando volví a mi casa, lo googlé y vi algunas pinturas de paisajes que me parecieron muy buenas. Unos días después pasé por Jardín Oculto y Moira me mostró unos cuantos trabajos. Quedé muy contenta con el descubrimiento, siempre me dispara adrenalina el encuentro con la obra de un artista nuevo.
Un par de meses atrás, un sábado, fui a la galería Dabbah -Torrejón. Horacio nos mostró a un coleccionista suizo -que quería ver obras de artistas jóvenes- y a mi, unos cuadros de Diego Vergara. Eran unos trabajos pequeños de paisajes con árboles, de los que colgaban frutos. Uno de ellos tenía un solo y enorme limón. Me gustó tanto el título!!! Se llama Presumido. Elegí para la muestra ése, otro de muchos limones y el que se llama Paisaje con sol amarillo, pero que en realidad es un árbol con una pera inmensa.
La visita a Kacero fue muy especial. Hace mucho que quería conocer el lugar donde trabaja y que me mostrase con tiempo su obra. Mientras tocaba el timbre del portero eléctrico en su departamento de San Telmo y esperaba que baje a abrirme, aproveché para hacerle una llamada a Gaby de la galería y pasarle la nómina de artistas para la invitación de la muestra. Estaba tan entretenida que no me di cuenta que por Moreno avanzaba una manifestación que ocupaba toda la calle y que hacía mucho ruido. Después subí y con Fabio nos tomamos un té, hablamos un poco y me mostró los dibujos que produce de a decenas. Se relacionan muy bien con las pinturas de Aizenberg, a veces por los colores (colores hielo como dice Solana, descripción que adopté), a veces por las figuras. Cada uno es la variación mínima del que le antecede. Los volúmenes de cuerpos sólidos se inscriben en un fondo plano y son pequeños, muy pequeños, tímidos y austeros. Fabio trabaja con el Adobe Illustrator.